Siempre que se comienza a hablar de la Historia de la Filosofía se empieza desde la antigua Grecia, de lo que se considera el "milagro griego", es decir, el asombroso paso del pensamiento mítico al pensamiento racional como si de un salto al vacío se tratase. En los últimos tiempos (más o menos desde mediados del siglo pasado) los especialistas han tratado de difuminar esa distancia, de hacer ver cómo no existe una diferencia tan radical entre el mito y el logos, porque también en la mitología existe un pensamiento racional y en la primera filosofía (así como en la posterior) existe mucho de lo que puede llamarse "pensamiento mitológico". Todo esto está traído a colación para mostrar que nuestra elección de la antigua Grecia como inicio del pensamiento filosófico resulta un tanto arbitraria y ofrece muestras palpables de etnocentrismo ya que, ¿por qué no comenzar hablando, por ejemplo, de la sabiduría egipcia?, o, ¿por qué no acercarnos al pensamiento de la antigua China o al de la India para inaugurar este blog (hablando de los Upanishad, por ejemplo)? Sin duda serían puntos de vista bastante interesantes y enriquecedores, tan válidos como los que vamos a desarrollar, pero había que comenzar por alguna parte y nosotros hemos elegido la de la vieja escuela.
La Ilíada es el libro que inaugura este blog (no se puede ser más clásico). Esta es la edición que tengo en casa y la que he leído, es la que forma parte de la colección de Gredos-RBA. En su momento (cuando empecé la Licenciatura de Filosofía en 2006) comencé esta colección, que por cierto, ha sido una de las pocas que he terminado, y que tras su uso ha dejado ciertas luces y sombras. Aspectos positivos: sin lugar a dudas su precio, un poco menos de nueve euros por un libro que, en la edición original de Gredos, cuesta alrededor de los treinta y cinco. Aspectos negativos: la edición de RBA no tiene ni la presencia de la edición original de Gredos ni mucho menos su resistencia, algo me dice que son libros para no ser leídos (para formar parte, por ejemplo, de la biblioteca de alguna asociación cultural de vecinos que están más interesados en el dominó y en el mosto de Umbrete que en la literatura clásica, y yo les alabo el gusto). Digo esto porque los libros de la colección Gredos-RBA aguantan con dificultad una segunda lectura y ya no te cuento una tercera. Pero, en fin, la traducción (que es lo que de verdad cuenta) es la misma en ambas ediciones y todo lo demás puede (o no tiene más remedio) que quedar en segundo plano.
